Crimen todavía impune

El Salvador conmemora el 46.º aniversario del asesinato de San Óscar Arnulfo Romero

LA PLATA, 23-03-2026 | PUBLICADO POR REDACCIÓN

Recordaron su valentía frente a los escuadrones de la muerte que le arrebataron la vida mientras oficiaba misa en 1980 y siguen reclamando justicia para el Santo.


Cientos de feligreses se reunieron para recordar el legado de San Óscar Arnulfo Romero, el "Arzobispo de los Pobres" cuyo asesinato se produjo el 24 de marzo de 1980 y marcó el inicio de la guerra civil.

Los feligreses salvadoreños mantienen encendida la llama de la memoria en honor a San Óscar Romero, exigiendo justicia a 46 años de su asesinato. 

Unos 200 feligreses se concentraron este pasado sábado 22 de marzo, en la plaza al Divino Salvador del Mundo para conmemorar el 46.º aniversario del magnicidio de San Óscar Arnulfo Romero. Los "romeristas" recordaron su valentía frente a los escuadrones de la muerte que le arrebataron la vida mientras oficiaba misa en 1980.

La ceremonia incluyó la tradicional "procesión de la luz", donde sacerdotes y monjas portaron velas mientras escuchaban grabaciones de las homilías del santo. El cardenal Gregorio Rosa Chávez enfatizó que sin memoria no hay futuro, instando a los presentes a recobrar energías para materializar los sueños de justicia del religioso.


La conmemoración estuvo marcada por la denuncia ante la falta de avances en el proceso penal contra los autores intelectuales del crimen. Aunque la causa se reabrió en 2017 por orden judicial, la Fiscalía General de la República no ha presentado resultados contundentes que pongan fin a décadas de impunidad.

El Informe de la Comisión de la Verdad de la ONU señaló en 1993 al mayor Roberto D’Aubuisson como el principal responsable de la planificación del asesinato. Junto a él, diversos militares y colaboradores civiles fueron identificados como piezas clave en la ejecución del francotirador que disparó contra el arzobispo en la capilla La Divina Providencia.

San Romero fue canonizado en Roma en 2018 por el papa Francisco, consolidándose como el referente moral más importante para el pueblo salvadoreño. Su legado de defensa de los derechos humanos sigue vigente en una nación que sufrió la pérdida de 75.000 personas durante el conflicto interno que siguió a su muerte.

La "procesión de la luz" en San Salvador simboliza la esperanza de justicia del pueblo ante la impunidad que rodea el asesinato del arzobispo mártir. 

Finalmente, el acto cultural cerró con música tradicional y la consigna "Monseñor Romero vive y camina junto a su pueblo" resonando en la capital. Esta fe inquebrantable mantiene viva la exigencia de verdad para uno de los crímenes que más ha impactado la conciencia colectiva de toda América Latina. (Telesur)